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El género Aphanius

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El género Aphanius

El género Aphanius cuenta con alrededor de 16 especies y se distribuye en torno del antiguo litoral del mar de Tethys (Villwock, 1999). Este ámbito incluye actualmente aguas interiores y litorales de la cuenca del mar Mediterráneo, península Arábiga hasta Irán y Pakistán (Kessel & Zee, 1984).

Es en la región de Anatolia (Turquía) donde se encuentra un mayor número de especies distintas (Wildekamp et al., 1999). Sin embargo, en la región occidental tan sólo se conocían hasta ahora cuatro especies:

Aphanius apodus (Gervais,1843), Aphanius baeticus (Doadrio Carmona y
Fernández Delgado, 2002), Aphanius iberus (Valenciennes in Cuvier & Valenciennes,1846) y Aphanius fasciatus (Valenciennes in Humboldt & Valenciennes, 1821). Estas cuatro especies se dividen en dos grupos, estando A. fasciatus evolutivamente más alejado de las otras tres especies (A. apodus, A. baeticus y A. iberus) (Hrbeck y Meyer, 2003). Aphanius
iberus
es la especie que en la literatura científica ha sido citada en más lugares diferentes: litoral mediterráneo en España, sur de Francia, Argelia e incluso en otras zonas del norte de África, aunque en estos casos sin indicaciones precisas, siendo, por tanto, dudosas estas citas.

Aphanius iberus:

Orden Cyprinodontiformes
Familia Cyprinodontidae (Gill 1865)
Subfamilia Cyprynodontinae (Gill 1865)
Género Aphanius (Nardo 1827)
Especie Aphanius iberus (Valenciennes 1846)
Descripción Original en Cuvier y Valenciennes (1846)

Nombres comunes: Español: Fartet; Valenciano: Fartonet; Catalán: Peixet dexequiol; Inglés: Spanish Killifish; Alemán: Spanienkärpfling.

Etimología del nombre específico: iberus = de la península ibérica.
Sinónimos: Cyprinodon iberus, (Valenciennes, 1846). Lebias ibericus. (Steindachner, 1865). Cyprinodon ibericus, (Steindachner, 1865).

Descripción tipo: Valenciennes. A. 1846. Vol. 18: 160, plate 528 In: Cuvier. G.L. and A. Valenciennes, Histoire Naturelle des Poissons. Libraire de la Société Géologique de France, París. F.G. Levrault, Strasbourg. Localidad tipo: «Espagne» (España).

Hábitat y distribución: presente en el norte de África (Oran, El Kreider y Jgli). Aunque seguramente estos corresponden a otra especie diferente y en la Península Ibérica, restringido al litoral mediterráneo en poblaciones relictas desde los Aiguamolls de l’Empordà (Girona) hasta la albufera de Adra (Almería), si bien la población de Villena (Alicante) se encuentra en el interior y posiblemente pueda considerarse a esta población como especie diferente de Aphanius Iberus.

Las citas del sur de Francia son antiguas y no han vuelto a ser encontrados en prospecciones recientes, por lo que se podría considerar a esta especie como no presente allí en la actualidad.

Aunque prefiere zonas de aguas estancadas como lagunas, charcas, marjales y salinas, también lo podemos encontrar en zonas de cierta corriente, como acequias, torrentes y ríos, ocupando preferentemente zonas con abundante vegetación.

La distribución original de esta especie, endémica de la Península Ibérica, se ha visto reducida en las últimas décadas. La disminución del área de distribución de esta especie se debe fundamentalmente a tres razones: la introducción de especies foráneas, la contaminación de zonas húmedas y la desecación de charcos y salinas. A partir del siglo pasado se comenzó a importar peces vivos de unos lugares a otros del mundo, persiguiendo distintas finalidades. Algunas de las especies importadas se han adaptado al nuevo medio, incidiendo de modo negativo en la fauna autóctona. Por ejemplo, en el año 1886 se introdujo en Europa, con fines deportivos, la perca negra o black-bass (Micropterus dolomieui (Lacépédej)). Asimismo, durante los años 50, como parte de la campaña antipalúdica, se introdujo en nuestro país la gambusia o gambusino [Gambusia affinis (Smith),
para combatir las larvas y pupas de los mosquitos transmisores de esta enfermedad.

Especialmente la introducción de estas dos especies de peces es importante en relación con Aphanius Iberus, la perca negra, por ser un importante depredador de éste. La gambusia, porque comparte el nicho ecológico con el fartet, compitiendo con él por el alimento, devorando huevos y alevines, etc.; esto unido a la notable capacidad reproductora y expansiva de la gambusia, remarca su importancia como competidor. La presencia de estas especies ha incidido notablemente en la reducción de las poblaciones de Aphanius iberus, hasta llegar a desplazarlo casi totalmente de sus hábitats dulceacuícolas típicos. Este desplazamiento ha llevado al fartet a quedar relegado a salinas y charcas del litoral, donde los otros peces no pueden vivir debido a la elevada salinidad del agua. A partir de los años 50 comienza a incidir, de un modo importante, la contaminación en las zonas húmedas en España, debido, fundamentalmente, a los vertidos industriales y al uso indiscriminado de insecticidas, con las consecuencias que ello supone para las poblaciones de Aphanius iberus. Otro factor de impacto considerable sobre dichas poblaciones es la desecación de charcas y salinas con fines urbanísticos, que supone una agresión directa a los últimos reductos del fartet en la Península Ibérica.

Descripción del pez: Pez de pequeño tamaño cuerpo corto y rechoncho que no supera los 50 mm y que generalmente suele ser de menor talla, siendo la hembra algo mayor que el macho. La coloración de éste está formada por un fondo azulado atravesado por bandas verticales plateadas, si bien la parte ventral es de un color blanquecino que tiende al dorado en la época de celo, cuando los colores tienden a intensificarse, las aletas impares también están coloreadas de bandas azuladas. Las hembras, por el contrario, son de un color marrón claro y suelen estar más o menos manchadas por puntos de un color marrón más oscuro que a veces tienden a formas líneas, las aletas en éstas no están coloreadas y son transparentes.

Mantenimiento y reproducción: La reproducción de esta especie no plantea problemas significativos la mejor forma de mantenerlo es destinar un acuario o estanque al exterior, donde se adapta perfectamente y se reproduce sin problemas si disfruta de una buena cantidad de algas
filamentosas y plantas acuáticas.

En el interior lo podemos reproducir en acuarios de 38 l en adelante con una dureza del agua media alta, la temperatura ha de ser inferior a los 18-20 º en invierno, con un progresivo aumento de ésta hasta los 22-25 ºC, así como un aumento del fotoperíodo. El número de peces puede variar desde un trío hasta un pequeño grupo donde haya más hembras que machos, todo depende del tamaño del acuario. Los machos defienden un pequeño territorio de otros rivales, mientras que las hembras se mueven por todo el acuario. Es conveniente que haya un mayor número de hembras que de machos, lo cual facilita los cortejos y el conjunto de la reproducción, ya que las hembras no se ven continuamente asediadas por un exceso de machos en cortejo, que acaban acosando y estresando a las hembras, impidiendo la puesta.

Los tanques de mayor tamaño (más de 120 I) permiten observar un comportamiento de los fartets en cautiverio muy similar al que desarrollan en libertad. La decoración del acuario debe hacerse preferiblemente utilizando un sustrato blando (arena fina), algunas piedras que limiten los territorios de reproducción y algas filamentosas o plantas de tipo Ceratophillum y Miríophillum o plantas de superficie con raíces colgantes,
que provean de un sustrato para la puesta.

Los huevos son depositados normalmente de uno en uno en mopas artificiales, algas filamentosas o musgo de Java y tardando éstos aproximadamente una semana en eclosionar. La alimentación de los alevines puede ser con naupilos de artemia, los adultos son omnívoros y se los puede alimentar con alimento vivo o congelado, alimento seco de calidad y algo de materia vegetal . El período de reproducción de Aphanius iberus comienza en marzo y puede extenderse hasta octubre e incluso noviembre, dependiendo del clima. Durante este período las hembras maduran y, estando bien alimentadas, pueden poner de 150 a 300 huevos, que eclosionan dando lugar a una primera generación anual de individuos. Algunos de ellos, tras pasar por un rápido período de desarrollo, maduran y son capaces de reproducirse en el mismo período estacional dando lugar a una segunda generación que alcanza, a su vez, la madurez sexual. La existencia de dos generaciones anuales incrementa de un modo notable el número de individuos en los biótopos que no se ven afectados por factores externos, observándose altas densidades de población en estos medios.

El mantenimiento de Aphanius iberus en cautiverio, por parte de acuariólogos capacitados, no supone una amenaza seria para la supervivencia de esta especie. Más bien puede suponer una ventaja, siempre que haya un compromiso de repoblar el medio natural con los individuos criados en cautiverio; en todo caso, siempre se debería plantear el objetivo de reponer a la naturaleza, al menos, los individuos sustraídos originalmente.

Se dan casos de especies de peces que no se han extinguido de la naturaleza gracias a que un determinado número de acuariófilos mantenían en sus acuarios los suficientes ejemplares como para permitir la reintroducción de los mismos y la repoblación de los hábitats naturales.

Respecto de su comportamiento en época reproductora, se puede hablar de
territorialidad de los machos, previa al cortejo y a la puesta. Cada macho tiene una pequeña parcela que defiende de otros machos intrusos. La defensa del territorio se basa en enfrentamientos con otros machos, que
siguen unas pautas de actuación similares a las del resto de los Ciprinodóntidos e incluso parecidas a las de algunos cíclidos. En primer
lugar, hay un despliegue total de aletas por parte de los machos competidores, que tiene por objeto aparentar mayor tamaño que el rival. Si con esto no consigue disuadir al otro macho, se pasa a un combate de «presiones de agua», que consiste en que cada uno de los dos contendientes, ayudado por sus aletas caudales, intenta desplazar al contrario a golpes, lo cual crea una presión de agua sobre el costado del contrincante, que depende de la musculatura del pedúnculo caudal. La intensidad de la presión del agua refleja la fuerza de cada contendiente, estableciendo las diferencias de estado físico entre los rivales. Normalmente esta prueba no suele ser decisiva, por lo que pasan a una tercera, que consiste en que cada uno de los contrincantes intentará morder al rival, al mismo tiempo que ambos van formando círculos cada vez más cerrados. En esta prueba el combate termina cuando el vencido huye del territorio de lucha.

Estos combates previos a los cortejos no suelen ser perjudiciales para los peces, ya que, normalmente, no sale dañado ninguno de los contrincantes.

A partir de este momento, toda hembra que entra en el territorio del vencedor suele ser cortejada por él. Los territorios no están tan marcados como en cíclidos, por lo que el macho puede abandonarlo para buscar hembras, alimentarse, explorar nuevos territorios, etc. El cortejo consiste en una aproximación del macho a la hembra, la cual permanece indiferente mordisqueando el sustrato.

El macho la golpea en el dorso, por encima de la aleta dorsal. Cuando esta maniobra de aproximación es permitida y aceptada por la hembra, supone una indicación de que dispone de huevos y que está capacitada para responder al macho y comenzar el desove. El macho continúa asediando a la hembra vigorosamente, hasta que los dos se dirigen a un sustrato adecuado para la puesta. Los huevos, de algo más de un milímetro de diámetro, presentan un filamento adhesivo que facilita su fijación al sustrato. Están provistos de cubiertas protectoras muy efectivas, gracias a las cuales pueden resistir cambios externos bruscos.

En lagunas habitadas por una densa población de Aphanius en las que se produce algún tipo de contaminación, los adultos y los individuos en desarrollo mueren. Sin embargo, tras pasar algún tiempo en que los contaminantes se diluyen y desaparecen, los huevos eclosionan, dando lugar a individuos completamente normales

En salinas costeras, en que la salinidad alcanza concentraciones elevadas debido a la evaporación, se llega a condiciones que no son favorables para la vida de los adultos; a pesar de ello, los huevos se mantienen viables hasta que un nuevo aporte de agua vuelve a diluir las sales, restableciendo las condiciones iniciales, produciéndose entonces la eclosión de los huevos.

A pesar de la elevada capacidad de resistencia de los huevos de Aphanius Iberus a distintos factores, ésta no incluye la resistencia a la desecación, al contrario de lo que ocurre en otras especies de Ciprinodóntidos. La filtración utilizada debe ser controlada, para que no se produzcan corrientes de agua excesivamente fuertes, ya que en los biótopos naturales de Aphanius no existen apenas movimientos de agua o éstos son muy suaves. La iluminación, a base de tubos fluorescentes de los usados habitualmente en acuariofilia, debe de contemplar un fotoperíodo de 10 a 12 horas diarias.

Las características químicas del agua que se debe utilizar es preferiblemente aguas duras y con un pH alcalino.

BIBLIOGRAFÍA:
S, E, I, SOCIEDAD DE ESTUDIOS ICTIOLÓGICOS: http://seiconservation.blogspot.com/ BOLETÍN Nº 0 MAYO DE 2006
BOLETÍN Nº 1 FEBRERO DE 2.007 GEVA; Grupo de Estudios sobre géneros Valencia y Aphanius. Revista Acqua life diversos números. Biología y Conservación de Aphanius iberus (Valenciennes, 1846) en la Región de Murcia (Oliva Paterna, Francisco José tesis
doctoral).
http://www.tesisenred.net/TDR-1215106-123335
Agradecemos al señor Miguel Villarroel Olano por enviarnos este excelente artículo para su publicación en nuestra Revista Acuariofilia Total.

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